sobreviviendo a los cumpleaños de 1 año

hace unas semanas cumplió su primer año la beba de una de mis amigas.

hubo tarjetita. boogie de regalo. una comilona como pocas. niños a roletes. padres a roletes. conversaciones sobre futuros cumpleaños de un año, sobre caminata antes del año sí o no, sobre chichones producto de primeros pasos, sobre posibles jardines de infantes y, por supuesto, sobre segundos hijos. para cortar con tanta homogeneidad también hubo amigos solteros que habían salido la noche anterior y llegaron, con suerte, a la una de la tarde (el acontecimiento finalizaba a las 14.3o). sorpresitas (para niños, aunque yo supliqué por unos sugus de menta y frutilla). tés algo así como de frutos prohibídos que, según mi amiga, poco tenían que ver con la ocasión, así que me llevé un par de “regalo”.

y, como no me podía ir sin la lección del evento, yo me ligué un baño de realidad que se resume en la siguiente charla:

– ¿te acordás de mí?

lo miré. estaba canoso, muy. de lentes. con camisa a cuadros parecida a las de mi padre. y con una pequeña divinamente vestida  sobrevolando la zona.

– mmmmmmm. ¿de inglés?

su cara me resultaba muy familiar, pero mi memoria ya no es lo que era. aunque, por supuesto, sigue almacenando un montón de información que no me sirve para nada.

– no. soy andrés. del viaje que hicimos para promocionar turks & caicos.

– ay andrés. no te reconocí. ¿cómo andás? ¿qué es de tu vida?

bba bla bla bla. me entero que no trabaja más en la aerolínea que, gentilmente, me llevó a gozar durante una semana entera de los placeres del dolce far niente. que tiene una hija. que tiene una casa en un country. que su mujer se encarga de comprar ropa en mercados lejanos que después compraremos acá creyendo que son made in uruguay. resumiendo, me entero, que en estos cinco años en los cuales no supimos nada la vida el uno del otro la de él cambió. bastante. muchísimo para mi gusto. la mía, nada. pero hasta ese entonces no me había dado cuenta. hasta que de respente:

– y vos, ¿tenés hijos?

podría haber contestados cosas como:

a. no, mis caderas siempre fueron así de grandes, no es que acabo de parir.

b. no, todavía sigo usando championes y creo que tengo 25.

c. no, tengo una vida tan independiente, llena de viajes, con proyectos muy individuales o individualistas. no. un hijo no entraría en mi esquema de vida.

sin embargo, me quedé helada durante cinco segundos que, seguro, fueron una eternidad. y le respondí con un tímido “no” que, creo, repetí diez veces fácil. para mis adentros pensaba: ¿por qué a una persona que tiene 31 años, está en un cumpleaños de un año  y. a su vez, está rodeada de parejas con niños, le vas a preguntar si tiene hijos? Y…. es bastante obvio… ¿no?

One thought on “sobreviviendo a los cumpleaños de 1 año

  1. Hay preguntas que no se hacen! Y qué pasa con esa necesidad de, en el siglo XXI, seguir preguntando: tenés novio? / cuándo te casás? / para cuándo están pensando agrandar la familia? / y el segundo cuándo viene? no vas a dejar que este sea hijo único / otro más? no les parece demasiado en esta época? no tienen televisión?
    Bastaaaaaaaaaaaa!!!
    Por cierto, me encantó el post, no podría estar más de acuerdo. Besos 🙂

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