de cómo el instagram me arruinó la vida

en mi momento de mayor novelería con la red social donde todos somos bellos y tenemos vidas fascinantes me dediqué a agregar a cuanta celebrity se me cruzaba por el camino. porque lo maravilloso de instagram es que muchos actores, cantantes, modelos, diseñadores, directores de cine y bla bla bla tienen su propia cuenta; detrás de ellas no hay un community manager que elige qué poner y qué no.

así que dentro de las 293 personas a las que sigo tengo a ashton kutcher, mila kunis, bárbara lombardo (obvio que también sigo a personajes de la farándula argentina, si vamos a cholulear hagámoslo bien), kirsten dunst, dakota y elle fanning, stefano gabbana, ririhanna, mick jagger, james franco, carine roitfled, karolina kurkova, victoria beckham, nicole richie, cecilia roth, miroslava duma, karlie kloss, dree hemingway, natalia vodianova, rita ora, cara delevigne, liv tyler, celeste cid y unos cuantos más.

si yo con mi rutina de ida a trabajar en 121, oficina en mercedes y rondeau, almuerzo del emporio de los sandwiches, barra de cereales de media tarde comprada en el frigo, gimnasio de barrio con cuota de 550 pesos y cena de calabacín relleno con partido de fútbol de la b de argentina de fondo puedo lograr postear imágenes bellas… solo piensen lo que son las fotos de la modelo rusa de novia con el heredero del conglomerado de lujo LVMH natalia vodianova.

y tanta buena vida, tantos cuerpitos sin photoshop, tanto viaje por el mundo, tanta ropa de diseñador, tanta fiesta, tanto ego bien ganado te van comiendo el cerebro.

por eso me niego a seguir a giselle bundchen. es demasiado flagelo. y, a veces, tanta perfección te da ganas de pegarle una piña. ahí la vez con la familia adorable de vacaciones en playa paradisíaca y dejando mensaje del tipo: “wishing you all much love!”. ta, giselle, no seas peleadora, a mí no me vengas con que te levantás y tenés aliento sin olor. prefiero mirarle la vida a lena dunham con ojeras, cero maquillaje y con dos pastillas en la lengua. el mensaje de la foto: i’ll never teeelll. tengo una amiga que me dice que lo de lena es demasiado. la verdad es que prefiero creerle a su vida de antiheroína que-me-importa-que-el-mundo-entero-me-conozca-el-culo-con-celulitis que creerle a las otras bobetas que se le pasan haciendo trompita a la cámara y humillandonos a las gordas tercermundistas con sus abdominales que me gritan: “mientras vos estás haciendo la pascualina yo estoy acá trabajando el cuerpo”.

igual, para ser sincera, no hay nada más divertido que esa cosa morbosa y voyeur de mirar las vidas que nunca vas a tener. aunque pensándolo bien más divertido aún es irte un fin de semana a marindia y subir una foto con un filtro que lo hace parecer a la costa italiana. y gozar con cada uno de los likes que te ponen #enquemomentonosvolvimostanpateticos?

 

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