no me vengan

dos aclaraciones previas:

* ya sé que en el mundo las mujeres juegan al fútbol, que hay campeonatos, que el fútbol femenino es un deporte olímpico y bla bla bla.

* me divierte jugar al fútbol.

dicho esto prosigo.

resulta que en montevideo ahora las mujeres juegan al fútbol.

llaman a reservar canchas de fútbol cinco, tienen un torneo que se llama montevideo girls cup, se compran championes especiales, se mandan a hacer remeras, entrenan en la rambla, tienen grupos de whatsapp dedicados a eso, fanpages en facebook y, por supuesto, novios que son los DT (porque, claro, la DT nunca va a ser una mujer).

de repente salís a caminar/correr/tomarmate/comerpapaschips por la rambla y te encontrás casi casi la misma cantidad de hombres que de mujeres corriendo atrás de una pelota. no sé si es el efecto tabárez y el orgullo celeste o qué, pero ahora las mujeres, además de hablar de fútbol, mirar fútbol, juegan fútbol. y por momentos me pregunto: ¿no será un poquito mucho? en la oficina tenemos tres que tienen su cuadro de fútbol y ahora resulta que, en vez de hablar de retención de líquidios, períodos atrasados, 25% menos de banco itaú, cepillo de dientes en la casa del novio, me hago o no la tinta, hablamos de cómo tirar al arco, cómo pararse frente a la pelota o cómo marcar al rival.

no sé qué nos pasó…. chicas: los pibes juegan dos tiempos de 45 minutos. ustedes juegan dos de 20.

por supuesto que detrás de todo este agote que me generan las nenas jugadoras de fútbol viene algún tipo de trauma mal curado de la infiancia. jamás fui deportista. jugué un mes y medio al hockey con un palo de los ’70 y prestado. siempre odié ir a gimnasia. en el manchado me comía todos los pelotazos en la cara. nunca me elegían en el pan y queso a la hora de formar equipos. cuando era adolescente me mandaban al club banco república a hacer natación y casi que me ahogaba del sufrimiento que me generaba tener que nadar una pileta. jugando al hanball me esguincé el dedo gordo no sé cuántas veces y esto segura de que tengo un desgarro en la pierna mal curado. en el único deporte que recuerdo (no sé si es real o me lo inventé) haber sido medianamente buena fue en el atletismo. y me duró poco. después las piernas se me ensancharon y perdí velocidad.

me aburren las deportistas. en el fondo debe de ser porque me dan envidia. porque nunca fui una de ellas. y porque ahora, aunque vaya a jugar al fútbol cada vez que me inviten, sigo siendo el mismo perro con la pelota. lo intento, juro que lo hago, pero no puedo. las veo a ellas correr más de diez centímetros con la pelota atada a los pies y no lo puedo creer. yo, con mucha suerte, soy capaz de meterle una patada bien bruta a la que se me viene arriba.